Sala de Pediatría
El Dr. Facundo es médico clínico, cursa su tercer y último año de la
residencia en pediatría.
Julia es Licenciada Universitaria de Enfermería. Tiene en su haber
varias cursos de especialización en pediatría, neonatología y obstetricia y un
posgrado en docencia.
Si nos remontamos al origen de la medicina tendríamos que retroceder
muchos año atras. Si buscamos el origen de la enfermería como una disciplina
académica, seria una menor cantidad de años. Pero ya desde el origen de la
humanidad la mujer tiene asignado implícitamente el arte del cuidado. La madre
con su hijo.
En épocas de guerra las mujeres cuidaban a los enfermos en los
hospitales de campaña, no tenían títulos ni diplomas pero desempeñaban la tarea
poniendo en práctica su buena voluntad y talento. El cuidado se fue
complejizando y perfeccionando hasta hacer de él una profesión, una carrera
universitaria.
El Dr. Facundo hace su recorrida por la sala con sus colegas, se acercan
a la cama de Jorgito que tiene 4 años.
-¿Como estas?, te vamos a mirar la rodilla. Le quitan la sábana
que lo cubre, comienzan a palpar. El niño llora, le duele. Marcan con una
birome la extensión de la inflamación, los otros médicos y residentes también
palpan la zona para evaluar la dureza y profundidad de la lesión. El niño
llora, le duele. Los médicos intercambian miradas y comentarios entre ellos.
La mamá escucha sin entender lo que le están diciendo. El Dr. se dirige
a ella y le comenta que su hijo tiene una celulitis en la rodilla y es
necesario colocarle una vía endovenosa para recibir el antibiótico. Ella le
tiene que hacer unos paños con agua de alibur en la zona afectada.
Los médicos se retiran a evaluar a otros pacientes. La rodilla del niño
queda descubierta.
Hola Jorgito cómo estás, de que cuadro sos? Le pregunta la enfermera.
-De independiente - contesta el niño
-Del rojo, los campeones. Ahora tienen la copa. - El niño sonríe
-¿vas al jardín? -si - responde
-¿Cómo se llama tu seño?
- Marcela- ¡qué bueno! - le responde Julia.
La mamá está angustiada y confundida, salieron de su casa para
hacer una consulta por la rodilla de su hijo y quedaron internados. Le hablaron
de celulitis, de vía, de paños de agua de alibur. Un montón de información que
no sabe cómo procesar ni qué hacer con ella.
La enfermera le explica que la celulitis es una inflamación e infección
de las diferentes capas de la piel, cuanto más profunda es la lesión, más son
las capas afectadas. Le comenta que es necesario colocar una vía o catéter
intravenoso para administrar el antibiótico, ya que es el tratamiento más
rápido y efectivo. También le informa que el agua de alibur es un antiséptico y
desinfectante que se utiliza diluido con agua tibia y se coloca con gasas
estériles en la zona afectada, con el objeto que se ablande el absceso y la
infección pueda salir hacia fuera.
La madre lleva al niño al office de enfermería para realizar el
procedimiento. Lo acuesta en la camilla, la enfermera le explica como
contenerlo. Jorgito está asustado y comienza a llorar.
-Jorge yo te voy a poner una manguerita para pasarte el remedio así te
curas y podes ir a tu casa y al jardín a jugar con tus amiguitos.
La enfermera sujeta el brazo del niño, llora y se resiste, la enfermera
le habla tratando de calmarlo, no lo logra. Continúa con el procedimiento, sabe
que es necesario y para su bien. Coloca el lazo para que resalte la vena,
introduce el catéter, la vía para pasar el medicamento. Verifica que haya un
buen retorno.
Jorgito tiene el alta, la lesión de la rodilla está subsanada.
- Que bueno ya podes ir a casa - le dice Julia, el niño está contento.
Mientras la mamá guarda y prepara sus cosas.
- Te voy a sacar la manguerita- al principio Jorge se resiste, la tela
adhesiva está muy adherida a la piel. Finalmente sonríe al mover su brazo
libremente
El doctor Facundo entrega a la mama el resumen de la epicrisis y le da
las indicaciones para continuar el tratamiento en domicilio
La mama le entrega un regalo al Dr. Facundo y sus colegas, por la atención
recibida. El niño antes de irse le da a Julia un dibujo hecho por el con
su nombre y en una parte un corazón donde la mamá escribió la palabra
“gracias”.
Liliana Dekleva
29/12/ 2017
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ResponderEliminarExcelente crítica (sin nombrarla) a la diferencia entre la formación académica pura (el médico) y la que además de conocimiento incorpora humanidad (la enfermera).
ResponderEliminarGracias Osvaldo.
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