martes, 15 de enero de 2019

¿Quien soy?

Probablemente
no me recuerdes
te di el primer baño
la primera vacuna
Viniste al mundo desnudo
te vestí
te puse en los brazos
de tu mamá

Te resististe
a la medicación
al suero
era necesario
Arme un globo
con el guante
le dibuje una carita
te gusto
sonreíste

Cure tus heridas
Busque al médico
cuando te faltaba
el oxígeno
volabas de fiebre
o tu llanto reflejaba
que el dolor era fuerte

Le avisé a la nutricionista
que estabas cansado
de comer pollo
te cambio el menú
comiste con ganas

Cuando no entiendo
lo que te está pasando
investigo, pregunto
leo, me informo
para cuidarte mejor

Mi chaqueta
tiene motivos infantiles
para evitar que sufras
el síndrome
del delantal blanco.

Siempre estoy
Las 24 horas
Los días de semana
Sábados, domingos
Y feriados

Te escucho
te oriento
en la impotencia
y la angustia
de verte enfermo

Balances
curvas térmicas
fórmulas
cálculos
registros
formularios
estadísticas
Datos de tu vida
para evitar la muerte
Forman parte
de mi profesión

¿Ya descubriste quien soy?
Técnica administrativa    no


Lic. Liliana Dekleva

Diciembre 2018

sábado, 1 de diciembre de 2018

El encuentro


907
metros de profundidad
366
días esperando
44
vidas de distancia

Estalla el pecho
dolor, bronca, impotencia
hacer el duelo

Un evento anómalo
singular, corto, violento
consistente con una explosión
fue tu último vestigio
Ara San Juan
sepultura
Pasaron por arriba tuyo
¿no te vieron?

Liliana Dekleva
Noviembre 2018

lunes, 20 de agosto de 2018

Un cuento de hadas

El tiempo pareció detenerse en un montón de imágenes superpuestas que invadían mi vista sin poder descifrar cuál de ellas era la más bella. Todo estaba ordenado, con un toque acogedor y femenino.

El ventanal cubierto por unas cortinas blancas. La persiana estaba cerrada, la abrí. Al principio mis ojos se encandilaron con el rayo de luz que se filtraba por el balcón. Las sierras hermosas e imponentes se lucían en frente mío derramando todo su belleza.

Me desperté con la claridad de la mañana, sin el despertador, sin prisa, sin tiempo, sin nada que me ate o condicione. Con la libertad de elegir y decidir que quiero o no quiero. Soy mi propia voz, mi propia conciencia, mi propio juez.

Bajé las escaleras y allí estaba esperando. El vapor en forma muy tenue sobresalía de la superficie. Entré en su espacio y me sumergí en sus aguas cálidas y cristalinas, inundándome de paz y placer, como sirena con príncipe encantado.

Mi cocina estaba cerrada por vacaciones, pero la varita mágica tenía sus poderes y encantos. Los desayunos eran parte del servicio.. Los almuerzos bien sustituidos por latas de jardineras, yogures, frutas y sopas de sobre que potenciaban su sabor con agua bien caliente. Los mates a la merienda tenían su protagonismo, había variedad de tortas, eran muy ricas -y de crema, crema-. Las cenas eran variadas, después de recorrer las calles del centro, mirando vidrieras, artículos artesanales, comparando los precios y menúes. Hasta encontrar el plato adecuado, a veces era abundante y podía quedar una parte para el almuerzo del otro día, o me saboreaba hasta el último bocado.

Las caminatas proporcionadas por el Hotel son una buena cuota de ejercicios, de turismo, una ocasión para conocer a otras personas, una oportunidad para quemar las calorías de más que los chocolates, las tortas y cosas ricas van depositando en mi cuerpo. Estoy cumpliendo ademas, con una de las indicaciones médicas más solicitada en Buenos Aires, que pocas veces logró cumplir. pero aquí parece que mis pies fueran de gacela, porque no se cansan, ni se resisten al recorrido.

La escritura ocupa un espacio muy importante. La musa inspiradora me invade continuamente tocándome con su magia y sacando de mi los sentimientos más puros y nobles que se vuelcan en un poema. Como una manera de agradecer tanta hermosura.

La lectura me permite soñar y vivir historias ajenas, algunas reales otras imaginarias. Puedo terminar un párrafo, no me limita el reloj delatando que es tarde y que al otro día hay que levantarse temprano para ir a trabajar. No me condiciona el horario para hacer las compras o la comida. Puedo quedarme dormida con el libro en la mano porque me avance en demasiadas hojas. Pero no a las dos primeras, porque el trajín de todo el día, agotó mis fuerzas, como me suele ocurrir en Buenos Aires.

Hubo momentos. Cerrar los ojos para comenzar a ver en mi interior y tomar contacto con aquello que me hace feliz. Escuchar el silencio para percibir el canto de los pájaros y el sonido del viento. Dejar que el sol con su luz y el calor penetre en mi interior, llenándome de energía positiva. Desapego de la familia, personas amadas que forman de mi vida.

Parecía un cuento por la magia de concretar lo que tanto deseaba, pero es real porque lo viví y disfrute.

Todo cuento tiene su principio y su fin. La varita mágica deja su hechizo para volver a la realidad, al trabajo a la rutina. A generar los recursos para proyectar un nuevo sueño. Este fue maravilloso.

Liliana Dekleva
23/07/2018

lunes, 9 de julio de 2018

El presente

Hoy es tu día
Pensé en un obsequio
para regalarte.
Infinidad de opciones
precios, modelos y tamaños.

¿Un perfume?
Que llene de dulzura
todo mi espacio.

¿Una ropa?
Para que luzcas
tu imagen varonil
segura y protectora

¿Un calzado?
Para que caminemos
juntos por la vida

¿Un libro?
Para que me leas
en las noches de insomnio.

¿Un bolígrafo?
Para escribir
una historia diferente.

Ya está envuelto
Mi corazón
va enlazado en el moño.

Querido papá:
Cuando te encuentre
voy a entregártelo.

Liliana Dekleva
19/06/2018




jueves, 31 de mayo de 2018

El ser que habita en mi

La inseguridad
me abruma
me condiciona
me  paraliza
me desanima

Mi tenacidad me impulsa
a escalar altos muros
a enfrentar gigantes
a resistir un tsunami
a empezar de nuevo

El super yo me condiciona
me limita
me cuestiona
me crítica
me prejuzga
me culpa

El amor me fortalece
me renueva
me inspira
me alegra
me estimula

Ello.
Yo.
Super yo.
Aunque no los veo
están ahí y ejercen su influencia en mi.



LILIANA DEKLEVA
10/02/2018

El invisible.

No tiene alas    pero vuela
No tiene piernas     pero corre
No tiene forma ni color    pero está ahí
Sobrevive
guerras, tornados, terremotos.
Sin metas claras
avanza, avanza y avanza.
No tiene vuelta atrás.
Él no cambia
Tenemos la ilusión  
de poder dominarlo
pero se esfuma.
Hay
una sola manera de detenerlo.

Liliana Dekleva
01/05/2018

jueves, 15 de marzo de 2018

El rescate.


Los días pasaban y nadie nos venía a liberar de los restos del avión esparcidos en un manto blanco y espeso de nieve, a muchos metros de altura.
Estábamos todos,  Pedro, Juan y Alicia también. Tuvimos que tomar una decisión. No nos fue fácil ponernos de acuerdo. Pero como una medida de supervivencia, resolvimos  comer a nuestros compañeros.
Frente a esta situación tan extrema,  convinimos en destacar los valores y virtudes de cada uno de los muertos. 
Pedro era muy trabajador, se levantaba temprano. Juan tenía  buen sentido del humor y era muy optimista. Alicia, la voz cantante del grupo, tenía un tono muy dulce y armonioso.
Mientras deliberábamos sobre la decisión tomada, recordamos a Juan.  Rosa aún sentía el rubor en su rostro, como si él estuviera contando sus chistes subidos de tono.  No podíamos olvidarnos de Pedro, como se despertaba sobresaltado con nuestras carcajadas. Venía muy cansado de su trabajo, después de una larga jornada repartiendo cartas para el correo. Había que volver a repetirle el chiste, porque cabeceaba o se dormía en la mitad del cuento.
El viento helado soplaba su furia, con un sonido macabro y misterioso. Alicia con su guitarra lo hubiera transformado en una chacarera.
Carlos no tenía la menor idea de notas musicales, lo único que quería, era estar en su casa con la familia, frente al hogar.
Susana era la mejor amiga de Alicia, se la veía lejana y distante, con un montón de palabras  ahogadas en el dolor y el  silencio.
Fernando parecía frío e insensible, no le interesaban los pormenores del caso, ni debatir el tema, era un mal necesario y cuanto más rápido se consumara el hecho, menos doloroso.
A Liliana le resultaba aberrante la decisión tomada y trato de mantener su resistencia lo más que pudo.
Llegó el momento. Empezamos con Alicia, miramos la guitarra, en silencio nos aferramos a ella, como si de alguna manera estuviera aprobando este acto. Cuando terminamos ya no éramos los mismos.
Esta vez no fue necesario despertarlo. Para Pedro, nosotros éramos su familia, pasábamos muchos horas juntos, armando los proyectos y las charlas. Él se daba por entero a los demás. No podíamos preguntarle si estaba de acuerdo, pero dábamos por descontado que lo estaría. Tal vez en algún momento, nos llegue una carta dándonos su opinión.
Contrariamente al carácter alegre y optimista de Juan, nos cayó pesado. Entre sentimientos encontrados de lo que es y lo que debe ser, nos comimos.
La nieve permanecía blanca y fría. El rescate era una incógnita, nosotros estábamos vivos.

Autora: Liliana Dekleva
             Octubre 2017